Opinión

Roban a los polis jubilados de la CDMX

Los casos de policías que no han recibido su pensión, tras varios meses de solicitarla. | Lourdes Mendoza*

  • 27/05/2022
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Durante 30 años, el señor “F” trabajó para la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la CDMX, pero desde hace casi un año su batalla ya no es contra los criminales, sino contra las autoridades... sí, leyó bien, para poder recibir lo que por derecho le corresponde: su pensión.

“No estamos pidiendo nada del otro mundo, simple y sencillamente que nos paguen”, dijo, ya que al igual que otros jubilados exige a las autoridades que le expliquen dónde está el dinero de las aportaciones que realizaron durante sus años de servicio.

El señor “F”, al exponerme su caso, con documentos oficiales, me contó que desde 1 de julio de 2021 presentó la solicitud de pensión; el dictamen que lo favorece se lo entregaron el 22 de octubre del mismo 2021. Sin embargo, 10 meses después de iniciar el trámite aún no ve su dinero, es decir, su pensión.

“Del 22 de octubre a la fecha sigo esperando mi primer pago, más todo lo que se acumuló, porque según el dictamen yo ya tengo derecho a pensión desde el 1 de abril de 2021?.

La propia Ley de la Caja de Previsión de la Policía Preventiva (Caprepol) del Distrito Federal advierte que cualquier elemento que ha prestado sus servicios a la policía por 30 años o más tiene derecho a la pensión por jubilación, como es su caso.

Sobre dónde están dichos fondos, la caja no les da una respuesta clara, ni al señor “F” ni a los demás policías jubilados que pasan por la misma situación. Con decirles que han tenido el descaro de echarle la culpa a la pandemia, cuando ese dinero se les descontaba con o sin covid.

“Nada más nos contestan que no hay recursos, pero es dinero que a nosotros nos descontaron durante los años que laboramos, ese recurso debe existir; al menos existía, porque a nosotros nos lo descontaron puntualmente”, denunció.

Agotar recursos

El licenciado Juan Manuel Hernández, quien lleva al menos 50 casos similares al del señor “F”, me explicó que, debido a la omisión de la Caprepol y de su gerente general, Eréndira Corral Zavala, para cumplir con sus propios dictámenes, han interpuesto una serie de amparos y quejas.

Hasta el momento ya han agotado todos los recursos legales, que van desde quejas ante Asuntos Internos, la Comisión de Derechos Humanos de la CDMX (CDHCM), la Contraloría, así como la Oficina en México del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, sólo por mencionar algunos.

“No hacen nada, la Contraloría no da seguimiento de las quejas, no finca responsabilidades, puesto que los puso la jefa de Gobierno (Claudia Sheinbaum), entonces no se van a poder formalizar esas quejas nunca; en Derechos Humanos, igual, pareciera que tienen la consigna de no levantar quejas o no darles avance ni seguimiento”, acusó.

Los carniceros de hoy serán les reses del mañana

La acción omisa de las autoridades los han llevado a protestar en Insurgentes y Reforma. A cambio, la propia Secretaría de Seguridad para la que trabajaron por años se olvidó de la consigna de “abrazos, no balazos” de la 4T y les respondió con granaderos, “toletazos y escudazos”. ¡Quihúboles con el atropello, la soberbia, la falta de Estado de derecho sobre sus derechos laborales, pero sobre todo de empatía!

Por si fuera poco el no recibir su pensión durante un año, algunos incluso se quedaron sin servicio médico –otro derecho que les arrebató la actual administración de la 4T de la regenta–.

El abogado cuenta que hay un exagente al que tuvieron que amputarle la pierna, pero al quedarse sin seguridad social se vio obligado a buscar préstamos para su operación y todavía quedó a deber:

“¿De dónde lo va a pagar si no tiene trabajo, ya está pensionado y la Caprepol no le ha pagado y no tendría por qué pagar servicio médico, puesto que el ISSSTE es una prestación que ya ganó?”, cuestionó.

Lo cierto es que no existe ningún fundamento legal para las decenas de retrasos en el otorgamiento de pensiones, sólo se trata de la apatía e indiferencia contra los policías jubilados.

“Este gobierno te acostumbra a lo peor. ¿Por qué no me acostumbran a que antes de los tres meses que marca la ley estuviera mi pago? ¿Por qué no me acostumbran a un servicio médico de primera?”, añadió el abogado.

Volver a trabajar

Algunos ahorros, así como ayuda económica por parte de sus hijas, le han permitido al señor “F” solventar gastos en los últimos meses a la espera de su pensión; sin embargo, las largas que le dan en la Caja de Previsión lo han llevado a buscar un empleo.

“Lamentablemente, lo único que encuentra quien fue policía es de taxista o en seguridad privada (…) para nosotros es muy difícil que en cualquier lugar nos acepten”, aclaró.

La búsqueda de trabajo se complica cuando hay una enfermedad de por medio que te impide salir o cuando, por tu edad, ya no te quieren contratar.

“Increíblemente, cuando decidimos hacernos policías era con la ilusión de cuidar al prójimo, para hacer valer la ley. Muchas veces expusimos nuestra vida combatiendo a los delincuentes, pero no nos importó, porque para eso nos hicimos policías. Y hoy no logro entender cómo es que no nos merezcamos retirarnos con dignidad, cómo al final, y tras trabajar más de 30 años para la policía, no es garantía de que al jubilarte tendrás derecho a una pensión digna”.

“¡Urge que Caprepol transparente qué pasó con nuestro dinero!”

“¿Quién nos lo robó?”

“¿Quién, a los policías jubilados, nos robó nuestra pensión?”

La columna de Lourdes Mendoza Peñaloza se publicó originalmente en El Financiero, reproducida aquí con autorización de la autora.

* Lourdes Mendoza Peñaloza es una periodista mexicana especializada en finanzas, política y sociales, con más de 20 años de experiencia en medios electrónicos, impresos, radio y televisión.

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