Opinión

El mundo pos-covid • José Ramón Ubieto Pardo

Entre la presencia y lo virtual.

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ADELANTOS EDITORIALES

¿Cómo están cambiando los lazos sociales, la educación y la salud?

Ya nadie duda que esta pandemia ha supuesto cambios radicales en nuestras vidas, y algunos han venido para quedarse. Entre ellos la relevancia (ya anticipada) que ha tomado la imagen (virtual) en todos los ámbitos de nuestras vidas: trabajo, ocio, sexualidad, educación y salud. Estamos transitando hacia una «nueva normalidad» que pone de manifiesto cómo internet y la tecnología ya son una extensión de la propia existencia.

Como argumenta José Ramón Ubieto, esta «nueva realidad» se propone como generadora de nuevos lazos sociales, nuevas formas asistenciales (salud) y nuevos vínculos educativos. El mundo pos-COVID estará irreversiblemente a caballo entre la vida presencial y la vida digital.

Nos queda, entonces, transitar de manera crítica entre esas dos realidades sin negar ninguna, pero sin idealizarlas, atrapados por la nostalgia o el ensimismamiento.

El autor concluye su análisis con algunas propuestas que toman como eje restablecer una conversación que, a partir de la presencia con los otros, incluya la sorpresa, el humor y el sinsentido como garantía de preservar la singularidad de cada uno/a.

Fragmento “El mundo pos-covid. Entre la presencia y lo virtual” de José Ramón Ubieto, Cortesía NED ediciones y Océano.

José Ramón Ubieto Pardo es Psicoanalista y Psicólogo Especialista en Psicología Clínica. Miembro de la Asociación Mundial de Psicoanálisis y de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis. Colaborador docente de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) y del Instituto de Altos Estudios Universitarios (IAEU).

El mundo pos-covid | José Ramón Ubieto Pardo

#AdelantosEditoriales

 

 

AGRADECIMIENTOS

En primer lugar, quiero agradecer a todas las personas (amigos, colegas, familia, pacientes, periodistas) con los que he tenido la oportunidad de compartir ideas, preocupaciones y reflexiones durante todo este tiempo de pandemia. Sus testimonios me han resultado claves para formular las hipótesis de trabajo y entender algo del mundo en el que vivimos.

Agradecer también a Alfredo Landman, editor, por renovar su confianza en mi propuesta y poner los medios para realizarla.

Finalmente, un agradecimiento muy especial para mis colegas y amigos David Pino, Eva Azaña, Francesc Vilà, Javier Peteiro, Lourdes Aramburu, Lidia Ramírez, Ramon Almirall y Teresa Jiménez, cuyas aportaciones y comentarios de lectura han sido muy importantes para la realización de este libro.

 

INTRODUCCIÓN

«…la caída de Múlciber con su rebelde hueste tuvo lugar mucho tiempo antes. De nada le valió haber construido elevadas torres en el cielo ni se salvó a pesar de todas sus máquinas siendo arrojado de cabeza con su industriosa horda para que construyera en el infierno.

Entretanto los heraldos alados, por orden del soberano poder, con imponente aparato y a son de trompetas, proclaman en todo el ejército la convocación de un consejo solemne que debe reunirse inmediatamente en el “Pandemónium”, capital de Satán y de sus magnates.»

John Milton, El paraíso perdido

En lo que llevamos de siglo, hemos sufrido cuatro epidemias (SARS, 2002; gripe aviar, 2005; gripe porcina, 2009; y MERS, 2012) y se han publicado varios informes. Uno de los más importantes, elaborado por la CIA: «Global Trends 2025: A Transformed World»1, anticipaba para antes del 2025 «la aparición de una enfermedad respiratoria humana nueva, altamente transmisible y virulenta para la cual no existen contramedidas adecuadas, y que se podría convertir en una pandemia global». La COVID- 19 parece haber cumplido las profecías del Next Big One (NBO), como lo denominó David Quammer2, o la Crisis prevista por el biogeográfo y premio Pulitzer Jared Diamond en su trilogía3.

A pesar de todo, la mayoría de países carecían de planes de contingencia e incluso habían hecho grandes recortes en sanidad. Después de la aparición del SARS en 2003, un consorcio de laboratorios de Texas había trabajado en una posible vacuna contra el coronavirus que nadie estuvo dispuesto a financiar. Si se hubiera desarrollado, el sociólogo e historiador Mike Davis afirma que «dada la coincidencia del 80% entre los genomas del SARS-1 y el SARS -2, podría haber sido una base excelente para la producción acelerada de una vacuna contra la COVID-19»4.

Podríamos decir lo mismo del cambio climático y sus consecuencias, cada vez más evidentes (incendios, contaminación de los océanos, aumento de la temperatura) y más anunciadas, resultado de «una civilización depredadora que acepta como práctica normal la destrucción de la biodiversidad»5 y cuya conexión con el neoviralismo no parece desdeñable6. El impulso, desenfrenado y descontrolado, de un discurso capitalista que no tiene más brújula que su propia reproducción sin límites, aboca, muy probablemente, a que la reacción sólo se produzca cuando un acontecimiento traumático, un hecho disruptivo —o simplemente un acelerador de cambios— irrumpa en nuestras vidas como lo ha hecho la COVID-19.

Nunca una época tuvo tanto acceso a la información, tantos recursos tecnológicos y tanta capacidad de conexión y coordinación global. Incluido un algoritmo como BlueDot, que se atribuye la capacidad de predecir, a partir de noticias de actualidad y en tiempo real, la pandemia 10 días antes del primer fallecido en Wuhan7. La paradoja es que esta infobesidad, el alud de información, no parece hacernos más sabios. Al contrario, este aumento exponencial del ruido incrementa nuestra pasión de la ignorancia, una voluntad de no querer saber, de ignorar aquello que, sin embargo, sabemos, aunque sea de manera inconsciente. Dicho en términos psicoanalíticos: el odio a la imposibilidad —llamada castración por Freud—, al límite propio que nos constituye como seres hablantes y que preferiríamos desconocer. Hará falta todo un trabajo, con coraje y atrevimiento, para que esa represión, una vez vencida, dé lugar a un deseo de saber (Miller, 2007).

Ya nadie duda, a estas alturas, que esta pandemia ha supuesto cambios importantes en nuestras vidas, con pérdidas cuantiosas en vidas humanas, en recursos económicos, con secuelas físicas y psicológicas en muchas personas contagiadas, familiares, amigos y profesionales dedicados a los cuidados. Algunos de estos cambios han venido para quedarse, entre ellos la relevancia (ya anticipada) que ha tomado la imagen (virtual), más allá de la escena vivida y presenciada, en todos los ámbitos de nuestras vidas: trabajo, ocio, sexualidad, educación, salud.

El mundo pos-COVID estará a caballo entre la presencia y lo virtual, entre la vieja normalidad que ya se iba transformando y esta «nueva normalidad» que se propone como generadora de nuevos lazos sociales, de nuevas formas asistenciales (salud) y de nuevos vínculos educativos. Nos queda, entonces, transitar de manera crítica entre esas dos realidades sin negar ninguna, pero sin idealizarlas, atrapados por la nostalgia o el ensimismamiento.

Convivir con la irrupción de la pandemia y el confinamiento nos exigió, al inicio, mantener un cierto control de la situación. Es por ello que todos/as pusimos el mando en stand by y aplazamos algunos proyectos (estudios, viajes, encuentros, celebraciones, negocios...) pensando que más adelante volveríamos a pulsar la tecla y recuperaríamos el control. Lo cierto es que esa pantalla del «pausa» ya pasó y ahora se trata de continuar con otras perspectivas, no de continuidad sino de cierta ruptura con lo anterior. Es eso lo que nos pesa psíquicamente: aceptar que hay ya algo perdido e irrecuperable como tal. Por eso, lo primero es hacernos cargo que esto no era un paréntesis y de aquí que la nostalgia, si alguien confiaba en ella, resulte estéril, al igual que la espera pasiva. Nadie vendrá a salvarnos, ni con su carisma ni con sus invenciones tecnológicas.

Parecen malas noticias, pero quizás no lo son tanto. Nos devuelven el control, la capacidad de hacer nuevos planes, ajustados a las posibilidades, pero más orientados a la resonancia (conectar con nuestro deseo) que a la aceleración (producir y rendir sin obstáculos).

El objeto de este libro, que continúa un anterior trabajo colectivo sobre esta transición, Del padre al iPad (Ubieto, 2019), se orienta en la tesis de Lacan de ir de la pasión (de ignorancia) al deseo (de saber). Para ello recoge múltiples datos, opiniones y testimonios de pacientes, amigos, familiares, colegas y periodistas con los que he tenido la suerte de compartir estas reflexiones a lo largo de los meses de pandemia. Son, como no podía ser de otra manera, ideas para un debate abierto y crítico, hipótesis que deberán verificarse en la búsqueda de algo que produzca un poco de sosiego y serenidad al sujeto contemporáneo, afectado por la prisa y por sus ficciones. Ofrecemos aquí un análisis parcial, desde nuestra perspectiva orientada por el psicoanálisis, que no ignora otras claves políticas y sociales de las que tenemos ya excelentes análisis realizados por autores expertos.


1. CIA. «Global Trends 2025: A Transformed World». Disponible en Internet.

2. Quammer, David. Spillover: Animal Infections and the Next Human Spillover. Norton & Company, Nueva York, 2012.

3. Diamond, Jared. Crisis. Debate, Madrid, 2019.

4. Davis, Mike (entrevista).«América first significa África en último lugar». Ctxt, 19/07/2020. Disponible en Internet.

5. Jarauta, Francisco. «La rebelión de la Naturaleza». El País, 7/6/2020. Disponible en Internet.

6. Nancy, Jean-Luc. «Du neoliberalisme au neoviralisme». Libération, 10/5/2020. Disponible en Internet.

7. Peco, Ramón. «Una inteligencia artificial detectó antes que nadie la epidemia del virus de Wuhan». La Vanguardia, 29/1/2020. Disponible en Internet.