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Mari no quiere que la separen de su hijo, pide ayuda para dignificar su casa

El padre del menor, quien lo abandonó, saqueó la casa y se negó a dar pensión alimenticia, ahora reclama la guardia y custodia

  • CITLALLI LÓPEZ VELÁZQUEZ/CORRESPONSAL
  • 20/01/2022
  • 19:18 hrs
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Mari no quiere que la separen de su hijo, pide ayuda para dignificar su casa
Al cabo de aproximadamente un año de que el papá dejó la casa, cuando Mari recibió un citatorio para presentarse en los juzgados familiares para firmar el divorcio. (Especial)

OAXACA.- Para evitar ser separada de Leo, su hijo de ocho años de edad, Reyna Maricarmen Dávila Ramírez tiene en contra los días, la marginación, la injusticia social y la desigualdad. 

El padre de Leo, quien lo abandonó, saqueó la casa y se negó a dar pensión alimenticia, ahora reclama la guardia y custodia. Pese a todos los antecedentes violatorios a los derechos de su hijo, las autoridades podrían dársela debido a que Mari, como la conocen sus amistades, no cuenta con una vivienda digna.

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Leo tenía sólo tres años de edad cuando su padre abandonó la casa. Un día sin decir nada se ausentó. Mari interpuso una denuncia por abandono de hogar ante el síndico municipal de San Pablo Huitzo en donde vivían. A los pocos meses, su expareja regresó a la casa en la que rentaban sólo para vaciarla. “Se llevó todo, hasta el perro y el gato. Dejó todo vacío, se llevó zapatos, ropa, todo”, explica la joven de 34 años de edad.

Con un niño pequeño en brazos, durante mucho tiempo -relata Mari- anduvo buscando empleo tocando puerta por puerta. Fueron momentos muy duros para ella pues había días que solo tenía lo suficiente para alimentar a su hijo. “Yo tocaba la puerta, les decía que, si podía barrerles el patio para que me dieran, aunque fuera un taco. En algunos lugares me recibían, en otros no, hasta que encontré un trabajo de planta. Después de eso vendía chiles rellenos, agua de sabor”.

Al cabo de aproximadamente un año de que el papá dejó la casa, cuando Mari recibió un citatorio para presentarse en los juzgados familiares para firmar el divorcio. 

Sin resistirse a ello, acudió y el juez explicó que al separarse él tendría que otorgar una pensión alimenticia. “Como la pensión ya no le convino al señor, dijo que mejor iba a regresar a casa e intentarlo de nuevo, cosa que no ocurrió, nunca regresó con nosotros”.

Durante todo el tiempo desde que abandonó a Leo, el papá nunca otorgó nada para su manutención y pocas veces accedió a la convivencia. Hace un año Mari fue citada ante el DIF de San Agustín Etla, en donde actualmente viven. La intención fue reclamar la guardia y custodia de Leo. “Él se fue y de repente se acordó que tenía un hijo”. 

LA VIVIENDA

Unas viejas vigas son el soporte del techo, cobijas roídas cubren las paredes para evitar que el aire se cuele sin piedad. La casa ubicada en San Agustín Etla fue construida por ella misma en un terreno que le dio su madre. Hace un año llegó a vivir ahí y actualmente lo habita con Leo, y otras dos hijas, una recién nacida y una bebé de un año. “Mi cama es de tablitas que se hizo con una tarima que encontramos en el basurero”.

La situación coloca a Mari y a su familia dentro del 61.1 por ciento de la población que vive en condición de pobreza dentro de las 946 mil personas que enfrentan carencia por calidad y espacios de la vivienda de acuerdo con el Censo Nacional de Población y Vivienda del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

El caso de Mari fue conocido a partir de una solicitud de apoyo ciudadano hecha a través de la red social de Facebook en la cuenta de una de sus amigas.  En las fotografías publicadas se observa la carencia de todo, una realidad que viven miles de familias en Oaxaca, entidad con alto rezago social.

El próximo 28 de enero, personal del ayuntamiento de San Agustín Etla, acudirá al domicilio de Mari para verificar si mejoró sus condiciones de vida.

“Sé que muchos juzgan, pero no apoyan, sé un poco de la historia de ellos y me parecen personas que merecen apoyo. Si alguien tiene en casa alguna lámina, lona, cobija, alguna mesita, cama. Sé que la vida se los va a regresar”, continuó.



(djh)